Mis expectativas se cumplieron desde el principio. La llegada fue cariñosa y organizada, quiero decir que me pusieron en una clase de nivel adecuado y no tuve que preocuparme por problemas como el alojamiento o la aclimatación. Para un ejecutivo ocupado como yo, Lacunza fue el destino ideal. Su metodología, servicio e infraestructura fueron del máximo nivel. En sólo dos semanas noté que había mejorado en muchas facetas de mi castellano y ahora estoy más preparado para negociar en este idioma. Fuera de clase, San Sebastián es una ciudad maravillosa, relajada pero nunca sin algo por hacer. Su proximidad a Francia y el mar la hace incluso mejor.